En este segundo periodo de prácticas profundice en el modo de actuar característicos de los programas de acogida con familia ajena de Cruz Roja en Castilla y León y, concretamente, Cruz Roja en León. Este programa surge del convenio entre la Junta de Castilla y León y Cruz Roja en 1989. Los procesos de acogimiento suelen presentar un cierto grado de complejidad, existe un prototipo de fases como son: la sensibilización, captación, selección y formación de las familias, el seguimiento y la finalización del acogimiento. Pero como pasa en otras intervenciones con personas no están fácil separar estas fases ni tiene que seguir una secuencia lógica.
Las prácticas en
Psicopedagogía se realizaron con familias acogedoras de la provincia
de León, tuve contacto con las familias de toda la provincia pero como ya explique en alguna entrada de este blog, las características geográficas de la provincia de León hace necesario que existan dos equipos en el programa de acogimiento con familia ajena: uno en la ciudad de León ubicado en la sede Asamblea Provincial de Cruz Roja y otro en la zona del Bierzo cuya ubicación se encuentra en la Asamblea Comarcal de Ponferrada y centra su intervención con las familias de las comarcas de El Bierzo y Laciana, me relacioné más con las familias acogedoras de estas dos comarcas.
Los equipos de familias acogedoras de Cruz Roja están formados por una Trabajadora Social y una Psicóloga, en el caso concreto de León hay dos trabajadoras sociales (una en León y otra en Ponferrada) y una psicóloga que ejerce sus funciones tanto en León como en Ponferrada. Creo que también tendría cabida un profesional dedicado a la Psicopedagogia. Este profesional podría desempeñar su labor en prácticamente todas las fases del proceso de acogimiento, sobretodo, en las fases de: Primero, de sensibilización y captación, el papel fundamental de psicopedagogo sería organizar todos los aspectos necesarios para difundir el programa: confección de campañas publicitarias, desarrollo de las distintas acciones de sensibilización como las charlas a los diferentes sectores de población, etc. Segundo, en los cursos de formación inicial y en la formación continua que realizan las familias acogedora y los niños acogidos. El papel del psicopedagogo es esencial en la elaboración del material didáctico, la construcción y programación de las actividades formativas,.... La intervención psicopedagógica básica con las familias se centrarían en estos aspectos formativos. Pero podíamos ir más allá, a una relación de ayuda y apoyo. Normalmente estas actividades son realizadas por el psicólogo del equipo o por un psicólogo externo. Durante los dos periodos de práctica me di cuenta que el psicopedagogo podría realizar una labor muy positiva demostrando los conocimientos que poseemos y que nos diferencian de los psicólogos. Con esto no quiero decir que haya de excluir de alguno de los profesionales que ya existen pero sí que podemos añadir una nueva figura, el psicopedagogo. No sé si hay algún profesional de la Psicopedagogía en los distintos programas de acogimiento, vuelvo a reiterar que sería interesante y conveniente incluir esta figura en programas de Servicios Sociales de este tipo y ampliar las salidas profesionales fuera del ámbito de la educación.
Desde el punto de vista personal, tengo que reconocer que ha sido una experiencia profesional y personal muy gratificante. La decisión de hacerse familia de acogida ha de ser muy meditada y no basarse en las circunstancias personales y familiares de un determinado de nuestras vidas. Una característica que he observado en todas las familias de acogida es la sensibilidad que demuestran tener hacia la infancia en riesgo de exclusión y con un grado elevado de vulnerabilidad. Les preocupa estar dando los cuidados necesarios a los niños quienes suelen traer una "mochila" importante de sucesos negativos en su corta edad. Tratan a los niños como un miembro más de la familia sin hacer distinciones en positivo o en negativo. Les aportan seguridad, afecto y apoyo emocional, además de cubrir sus necesidades físicas de alimentación, vestido,... Tienen claro que el acogimiento es una media temporal y que los niños no son sus hijos. Sin embargo, tienen que tratarlos como tal mientras convivan con ellos. Personalmente creo que para ser familia de acogida se necesitan una características personales especiales que les hacen diferentes de otras personas. Entre ellas destacaría la sensibilidad social y la voluntad de ayudar a la infancia en riesgo o en vulnerabilidad social. La mayoría realizan una labor importante, poco valorada por determinadas administraciones públicas y por la sociedad en general. Quiero aprovechar para reinvidicar la figura de la familia de acogida como garante de proporcionar a la infancia desfavorecida la posibilidad de ser un miembro activo y positivo para la sociedad.
En relación a los niños acogidos, las razones que les lleva a ser incluidos en este tipo de medida son muy variadas y, en ocasiones dramáticas, han sufrido un proceso casi siempre traumático que puede finalizar cuando es acogido por una familia. No podemos establecer un prototipo de niño acogido pueden ser desde bebés hasta adolescentes. Suelen ser niños que están en una situación de vulnerabilidad, normalmente por la falta de habilidades parentales a la hora de proporcionarles cuidados. A menudo, han sufrido de negligencia física o psicológica, malos tratos, abusos,... Aunque también hay casos en los cuales la familia ha cuidado adecuadamente a sus niños pero un acontecimiento vital estresante como una enfermedad grave o muerte de los cuidadores principales obligan a la administración pública a buscarles un hogar alternativo.
Algunos de estos niños presentan algún tipo de problemática como discapacidad física, psíquica o sensorial, trastornos psicológicos, problemas de conducta,... Suelen tener dificultades a nivel escolar, familiar y social. Cuando se les incluyen en un acogimiento familiar, estas dificultades suelen disminuir o desaparecer.
Mi opinión personal sobre la intervención con los niños acogidos es que es una labor necesaria de gran relevancia que da la oportunidad al niño de ser un miembro más de la sociedad con todos sus derechos y deberes suficientemente protegidos. Aunque suene a tópico los niños son el bien más preciado de la sociedad porque serán su motor en un futuro inmediato y a nosotros como administraciones públicas, instituciones, profesionales o personas adultas nos toca la tarea de protegerles, cuidarles y educarles.
Para ir finalizando estas conclusiones me gustaría recordar que existen distintos tipos de acogimientos con familia ajena. Estos son:
Simple. El regreso del niño a su familia de origen es previsible en un espacio más o menos corto de tiempo.
Permanente.
El menor permanece en la familia de acogida durante un tiempo
indefinido.
Preadoptivo.
Es el periodo de convivencia que se establece antes de formalizar
la propuesta de adopción.
Administrativos.
En España, las Comunidades Autónomas, a través de los Servicios
Sociales, son las que dictan los acogimientos por vía
administrativa. La familia biológica sigue conservando la patria
potestad y la tutela del menor, pero cede su cuidado a la
administración. En este caso, la administración se encarga de
buscar una solución adecuada para cada niño, dando prioridad al
acogimiento familiar. Los niños, por lo general, regresan con su
familia biológica cuando la situación de los padres se resuelve.
Judiciales.
Los jueces dictan los acogimientos por vía judicial cuando la
familia se opone al acogimiento o se da una situación de abandono,
maltrato o explotación del menor.
Por último, me gustaría dar las gracias a las profesionales del equipo de familias de acogida de Cruz roja en León por el apoyo que me han ofrecido durante los dos periodos de prácticas. Me han tratado como un miembro más del equipo, han guiado mi labor durante las prácticas, me han permitido se un miembro activo del equipo y no solamente una mera observadora de su trabajo.
Gracias a Camino, Ana, Miryam y Rebeca (mis dos tutoras de prácticas) por compartir conmigo su forma de trabajar, estar dispuesta a ayudarme para que el resultado de este periodo de prácticas obtenga buenos resultados y por proporcionarme una nueva experiencia de aprendizaje que me va a beneficiar personal y profesionalmente.
Por último, me gustaría dar las gracias a las profesionales del equipo de familias de acogida de Cruz roja en León por el apoyo que me han ofrecido durante los dos periodos de prácticas. Me han tratado como un miembro más del equipo, han guiado mi labor durante las prácticas, me han permitido se un miembro activo del equipo y no solamente una mera observadora de su trabajo.
Gracias a Camino, Ana, Miryam y Rebeca (mis dos tutoras de prácticas) por compartir conmigo su forma de trabajar, estar dispuesta a ayudarme para que el resultado de este periodo de prácticas obtenga buenos resultados y por proporcionarme una nueva experiencia de aprendizaje que me va a beneficiar personal y profesionalmente.
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